La Sierra y el Ferrocarril (El tren y tú)
8. La Guerra Civil
En 1936, el tramo entre Gargantilla del Lozoya y Aranda de Duero estaba casi terminado en su totalidad. Había discrepancias entre si la vía a Madrid debía pasar por Lozoyuela o por Canencia.
Además, todos los temas de interés nacional estaban teñidos de las diversas opiniones políticas. Mientras tanto, crecía la hierba en los túneles de Somosierra, distinguiéndoise sólo algunos tramos de la explanación del mero campo solo gracias a los mojones del límite de terrenos del Ministerio (estacas de madera primitivas que fueron sustituidas hacia 1948 por unos mojones de piedra con las siglas MB)
La Guerra Civil estalla, y los terroríficos efectos tardaron muy pocos días en llegar a los altos de la Sierra Norte. En el primer momento, los sublevados pretendieron llegar a Madrid desde el Sur y desde el norte, a través de las tierras castellano leonesas. El gobierno republicano comenzó a reunir tanto tropas regulares como milicias armadas por los partidos de izquierdas para ocupar la barrera montañosa e impedir el avance de los nacionalistas. La Sierra se dividió en dos, pueblos que cayeron en zona azul y pueblos que cayeron en zona roja.
Había en la Sierra dos blancos muy apetecibles: los canales que desde el valle del Lozoya abastecen de agua a Madrid y una explanación de ferrocarril, sin vía y de 11m. de ancho que constituía una auténtica pista militar, con un túnel (el de Somosierra) de casi 4 km para pasar de un lado a otro de la muralla natural. Grupos diversos de falangistas y carlistas que habían salido de Madrid los días previos al 18 de julio tomaron las bocas norte y sur del túnel. Eran 16 personas ayudadas de otras 50 en pueblos de la zona, pero fueron avistados por un peón caminero de la carretera de Francia que avisó al alcalde de Buitrago, militante de Izquierda Republicana, y se formó una expedición de militantes socialistas que capturaron a cinco de los falangistas que hacían guardia (el resto pasaba la noche en Boceguillas). Cuando este segundo grupo volvió al túnel, , lo encontró vacío, y al ver varios coches procedentes de Buitrago, se produjo un tiroteo con resultado de un muerto y dos heridos entre los derechistas, que prefirieron pedir refuerzos. Éstos llegaron en forma de un centenar de hombres y varios camiones reclutados en Burgos por Carlos Miralles. Las escaramuzas fueron a mayores y un nuevo tiroteo acabó con la vida de entre 38 y 42 hombres aniquilados desde la carretera. El bando republicano lo comandaba el coronel Francisco Galán. Estos tiroteos dieron paso a combates organizados con uso de artillería y de aviación, y de 6.000 hombres enviados a la zona por el gobierno de Madrid en las semanas siguientes, configurándose el Frente de Somosierra.(algunos lugareños hablan incluso de carros de combate a tiro limpio por los túneles, lo cual es improbable al estar la mayor parte de ellos convertidos en refugios o polvorines, incluyendo edificaciones dentro de ellos)
Rafael García Serrano, un falangista, cuenta como se reunió el 19 de julio una columna de tropas neo-carlistas en Pamplona (la llamada columna "de Navarra" o "del 19") y fue desplazada al frente de Somosierra para alcanzar el día 24 "un ferrocarril que lo tenía todo menos raíles y trenes: túneles, estaciones con sus andenes vacíos, casetas de otras instalaciones...en fin, como una moza dispuesta y sin novio". Los comandantes de esta fuerza falangista eran García Escámez y Rada, y cuando llegaron se trasladaron a la "Cuarta Caseta", una casilla "situada entre dos túneles, uno a vanguardia y otro a retaguardia" que sirvió de puesto de mando para Rada. Los túneles se utilizaron como depósito de municiones, refugio y puestos de socorro. "En aquellos tiempos, jornadas abrasadoras de julio y agosto, se agradecía el suplemento frigorífico del túnel, y también la seguridad que daba. por entonces nos caían unas quinientas bombas de avión cada día y el túnel era un excelente paraguas mientras caminábamos. Lo malo es que la salida la tenía cuidadosamente enfilada una batería enemiga que se dedicaba a achuchar a cualquiera que por allí asomase la cresta"
Como dato curioso, García Serrano hace referencia a la estación de Gascones Buitrago, con su nombre no-oficial, es decir, Villavieja del Lozoya.
Impresionante aspecto de la Estación de San Mamés - Navarredonda en 1940, recién terminada la Guerra.
El Frente de Somosierra quedaría pronto estabilizado (como ya sucedió en 1808 con las tropas de Napoleón) entre Robregordo y Paredes, dada la decisión del General Mola de no avanzar más hacia el Sur para no desperdiciar municiones, no consiguiéndose por los fascistas la tan ansiada toma de las conducciones de agua (de lo cual se sorprendía el mismísimo Azaña en 1937) ni por los izquierdistas el plan de avanzar hacia Burgos. Según el Proyecto de Reconstrucción de edificios averiados por causa de guerra (1941)"Quedando los últimos 20 kilómetros, o sea, desde el túnel del "Lomo" hasta el final en zona nacional; los doce primeros kilómetros hasta el túnel de "Los Cerrillos" en zona roja y en tierra de nadie próximamente 1 kilómetro de explanación donde se encontraba el viaducto del Cigüeñuela y la estación de Gascones- Buitrago. En ambas zonas los edificios de las estaciones quedaron ocupados por las tropas, sufriendo además de los desperfectos naturales a tal ocupación, la rotura de cristales, cubiertas, cielos rasos, desencajado y rotura d epuertas y ventanas, desaparición de cocinas y retretes y en algunos casos los efectos de explosiones y cañonazos. Algunos túneles, especialmente los de zona nacional, fueron aprovechados para las necesidades de la guerra, construyéndose en su interior alojamientos para la tropa y ganado o rehabilitándose como depósitos de municiones y como refugios contra la aviación"
Los resultados de los cortos pero intensos combates de 1936 dejaron como resultado la destrucción de varias casillas y la reducción a los muros de la flamante estación de Navarredonda-San Mamés, así como daños importantes en su mini-muelle. Diversas explosiones e incendios en los edificios de viajeros de Gargantilla, Gascones, La Serna y Robregordo, que obligarían a posteriores reconstrucciones. La de Gascones cargó sin duda con la peor parte, al quedar en medio de una tierra de nadie que abarcaba cerca de un kilómetro de línea. A ello se debe la pérdida de sus característicos dos tejados en punta que nadie se molestó en reponer después.En La Serna del Monte se desmontaron los bordillos de piedra de los andenes para construir con ellos un refugio antiaéreo. Varios montañeses afines a los sublevados fueron fusilados por las milicias de la guerrilla urbana madrileña en los túneles cercanos al Puerto. Saqueos y asaltos diversos por parte de los falangistas y los comunistas. Bombarderos con sus bombas y otros aviones apodados "Negus" (a veces simples aparatos de las Líneas Aéreas Postales de España adaptados para misiones de reconocimiento) arrojando panfletos o periódicos pro-republicanos. La aviación de Mola contaba con aeródromos en Almazá, Ayllón, Lerma y Aranda, la República enviaba su fuerza aérea desde Lozoyuela.
Los efectos de la guerra se prolongaron todavía mucho tiempo y cuando en 1966 se hizo la selección de los edificios que debían ponerse al servicio de los viajeros, resultó que en bastantes hubo que hacer reparaciones, pues sus pisos se habían dañado por la sobrecarga de material bélico almacenado antaño en ellos.
Años más tarde se supo que Don Juan de Borbón estuvo combatiendo en la zona a favor de los sublevados bajo seudónimo.
Tropas de Franco por los montes Carpetanos, 1939.
El tren y tú
1. Introducción
2. Origen
3. Su construcción
4. Estaciones
5. Túneles
6. Viaductos
7. Canteras de granito
8. La Guerra Civil
9. La Postguerra
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